Capitulo 110. El Amanecer Rojo
La luz roja del temporizador inundaba el pequeño dormitorio, proyectando sombras alargadas que parecían garras sobre las paredes.
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Isabela despertó con el corazón galopando contra sus costillas. Durante un segundo infinito, la calidez del cuerpo de Alessandro junto al suyo la hizo olvidar el abismo. Él estaba ahí, con su brazo rodeando su cintura, una barrera de músculo y piel que la protegía del resto del mundo. Pero el resplandor carmesí del reloj en el pasillo era un recordatorio sil