Capitulo 112. Cenizas de un Rey
El aire dentro de la fundición era una mezcla tóxica de vapores químicos y el calor sofocante del odio acumulado durante décadas. Isabela sentía el sudor frío recorriéndole la espalda mientras observaba el pulgar de Dimitri Volkov sobre el detonador. Un solo espasmo, un solo error de cálculo, y el legado de su familia se convertiría en un cráter humeante.
Alessandro mantenía su arma firme, pero Isabela sintió el cambio en su postura. Estaba listo para morir, pero no para dejar que ella muriera.