Capitulo 53. Noventa Segundos
El Museo de Arte Industrial era una catedral de hierro forjado y cristal, un monumento a una época de poder y ambición que ahora albergaba a los descendientes de esos mismos titanes. El aire estaba cargado con el murmullo de conversaciones discretas sobre fusiones y adquisiciones, el tintineo de copas de champán y una nube casi asfixiante de perfume caro. Para el centenar de invitados, vestidos con sus mejores galas, era una noche de caridad y postureo, una danza de poder y apariencias. Para Isabela, era el campo de batalla.
Al entrar por las grandes puertas de roble, sintió cientos de miradas sobre ella, un peso físico que la hizo enderezar la espalda. La heredera Moretti desaparecida, la chica en el centro del escándalo de su tío Ricardo, reapareciendo en el corazón de la sociedad como un fantasma. Era un animal en una jaula de cristal, cada uno de sus movimientos observado, juzgado, comentado en susurros detrás de abanicos y copas. Se sentía completamente sola, una sensación extrañ