Capitulo 107. La Caza de los lobos
El refugio de Casandra, que hasta hace unos minutos parecía una fortaleza inexpugnable de silicio y códigos, se sentía ahora como una caja de cristal a punto de estallar. La luz azul de los monitores bañaba los rostros de Isabela y Alessandro mientras el debate sobre Cerbero se volvía circular.
—No es solo un programa, Alessandro —decía Isabela, con la voz temblando por la magnitud de lo que tenían entre manos—. Es una sentencia de muerte digital. Si lo activamos, no habrá juicios, no habrá abo