Capitulo 108. La Palabra del Fin
El pequeño apartamento de Isabela y Abril, que alguna vez fue un refugio de risas y sueños modestos, se sentía ahora como el interior de una tumba de alta tecnología. El contraste era casi obsceno: sobre la mesa de fórmica desconchada, donde antes compartían cenas baratas, ahora brillaba la tableta de Casandra, conectada al USB de titanio que contenía el destino de los Volkov.
Afuera, el silencio de la calle era engañoso, una calma tensa que precedía a la tormenta. Dentro, el aire era tan denso