Capitulo 46. El Hilo De Cachemir
La noche en el búnker se había convertido en el dominio de Isabela. Mientras Alessandro dormía, o fingía dormir, ella reinaba en el silencio, con la única luz de su terminal pintando rayas de datos en su rostro. La prueba nuclear —un simple botón de nácar— descansaba sobre su escritorio, un ídolo mudo y terrible.
El quién estaba confirmado en su mente con una certeza que le helaba los huesos: Giuliana. Su propia sangre. Pero por qué seguía siendo un abismo, y el cómo la destruyo era la pregunta