Capitulo 26. Preguntas De Un Fantasma
El sueño fue un lujo que Isabela no pudo permitirse. La noche en el búnker no fue un período de descanso, sino un crisol. Se sentó en la oscuridad, la luz de la pantalla iluminando su rostro, pero su mente no estaba en los números de Bellini. Estaba en la revelación que ardía detrás de sus ojos: Alessandro. Fideicomisario. Antonella. Las palabras daban vueltas y vueltas, formando una constelación de engaños tan vasta que amenazaba con consumirla.
Se dio cuenta, con una claridad helada, de que u