Capitulo 14. La Primera LLave
La última palabra de Elena —demasiado— quedó flotando en el aire viciado de mi suite, un fantasma con el peso de una confesión. Cuando la puerta se deslizó, cerrándose con un siseo silencioso, el eco de esa palabra no se desvaneció. Se instaló en mi pecho, no como una respuesta, sino como una llave. Pequeña, oxidada, pero una llave al fin.
No dormí. El lujo de la cama, con sus sábanas de un hilo incontable, me parecía una tumba de seda. Pasé la noche en el suelo, la espalda apoyada contra el fr