CAPITULO 89. El Sacrificio del Peón
—Era Russo. Está vivo. Y dice que sabe dónde está el nido de Viktor Volkov. Pero... es una trampa.
La voz plana de Luciano resonó en el interior de la furgoneta, cada palabra un eco frío de la advertencia final de Russo. El amanecer se filtraba por las ventanas, pero el interior seguía siendo un nido de sombras y tensión. La "deuda de sangre" era ahora un juramento mudo entre Alessandro e Isabela, y la aparición de Russo complicaba cada fibra de esa nueva alianza.
—Russo es el jefe de seguridad