El bosque respiraba como una entidad viva. Brianna lo sentía en cada paso que daba sobre el suelo cubierto de hojas secas, en el aire cargado de humedad y en los susurros que parecían emanar de los árboles. La luna, casi llena, derramaba su luz plateada entre las ramas, creando un camino de sombras y claridad por el que avanzaba junto a Damien.
—No muestres miedo —le había dicho él antes de salir de la mansión—. Los lobos lo huelen.
Ahora, mientras se adentraban en el claro donde la manada espe