El silencio que siguió a las palabras del extraño fue tan denso que Brianna podía escuchar el latido de su propio corazón retumbando en sus oídos. La habitación principal de la cabaña, iluminada solo por el fuego crepitante de la chimenea, parecía haberse encogido alrededor de ellos.
El hombre permanecía de pie frente a ellos, su figura alta y delgada proyectando una sombra alargada sobre el suelo de madera. Su rostro, parcialmente oculto bajo una capucha de color índigo, revelaba solo una barb