C24. El refugio de cristal.
Giovanni Ferrari
La Toscana nos recibió con un verde que lastimaba los ojos, pero para mí, todo seguía siendo gris. Habíamos conducido toda la noche desde Roma, huyendo de los sobres negros y de la sombra de mi suegra.
La finca de mi abuelo era una fortaleza de piedra y viñedos, aislada de todo. Pensé que el aire puro y el silencio le devolverían el color a las mejillas de Francesca. Me equivoqué.
Ella caminaba por los senderos de la propiedad como un fantasma que no encuentra su tumba. A Seba