C67. El nido del cuervo.
Giovanni Ferrari
El sonido de las sirenas se hizo ensordecedor al entrar por los portones de la villa. Los paramédicos irrumpieron en la cocina con camillas y equipos que chocaban contra el mármol. El ambiente, antes gélido, se llenó de órdenes gritadas y el pitido errático de un monitor cardíaco.
—¡Presión arterial en 60/40! ¡Está entrando en shock! —gritó uno de los enfermeros mientras le colocaba una máscara de oxígeno a Francesca.
Me aparté. Me sentía un extraño en mi propia casa. Sebastián