C23. Pelea por nosotros.
Giovanni llegó tarde. Olía a tabaco, a alcohol y a calle, los olores de un hombre que huye de su propio hogar.
Intentó abrazarme por la cintura mientras yo preparaba el té, buscando un rastro de la mujer que se entregó las noches anteriores. Me puse rígida de inmediato. Mi espalda se volvió una pared de piedra.
—¿Otra vez habló contigo? —preguntó él, con una rabia contenida que le hacía vibrar la voz. Me soltó con brusquedad.
—No... solo estoy cansada, Giovanni. El día ha sido largo —mentí, si