Capítulo 75. A parís.
—Pásame a Lidia —exigió Olivia. No saludó. No hizo pausas. Disparó las palabras como balas.
Hubo un silencio de dos segundos en la línea. Luego, una risa baja, seca y burlona resonó en el auricular de Olivia.
—Vaya, vaya. La hermana mayor guardiana —dijo Andrés. Se escuchaba el tintineo de un vaso de cristal con hielo al otro lado—. Me preguntaba cuánto ibas a tardar en conseguir este número. Supongo que tu amante millonario te prestó sus juguetes tecnológicos.
—No estoy jugando, Andrés. Pásame