Capítulo 76. Vuelo al infierno.
Un par de horas después, las llantas de la camioneta blindada chillaron contra el asfalto. García frenó en seco.
La pista de aterrizaje privada en San Diego estaba a oscuras. Solo las luces rojas y blancas del inmenso jet privado de los Cross iluminaban el piso. Los motores de la aeronave ya estaban encendidos. El ruido era ensordecedor. Vibraba directo en el pecho.
Liam abrió la puerta del copiloto y bajó. Olivia lo imitó por la puerta trasera. Sus zapatos golpearon el concreto. El viento frío