Capítulo 55. La bestia rompió las cadenas.
—Ochenta y cinco por ciento, señor. No lo desconecte. Si lo saca ahora, el sistema de Edward Vane se bloqueará y enviará una alerta de intrusión a toda la casa.
Los pasos se acercaban. Más rápidos. Más fuertes.
—¡Liam! —La voz de Margareth resonó en el pasillo, a menos de diez metros de la entrada—. ¿Estás por aquí? El servicio dijo que viniste hacia este lado.
Miró la pantalla de su teléfono. Noventa por ciento.
Los pasos se detuvieron justo enfrente. El picaporte de metal dorado giró hacia ab