Capítulo 44. El anzuelo y el cazador.
Katy tembló, asustada por la mirada desquiciada de su hermana mayor.
—Creo que con el hombre del carro rojo. Ellos se escriben. Él fue quien le regaló el celular —soltó de golpe, llorando—. Ella dijo que él sí le iba a dar la vida que merecía.
El aire abandonó los pulmones de Olivia. Soltó a Katy. Retrocedió y chocó contra la pared. El depredador no se había ido con las manos vacías.
Al cerrarle la puerta, Andrés simplemente había buscado el eslabón más débil de la familia. Y ella se lo había