Capítulo 43. La verdadera cara de Andrés.
Horas más tarde
Olivia despertó con el corazón acelerado.
El sol entraba a chorros por la ventana. Eran más de las diez. Había dormido las horas restantes de un tirón, vencida por el cansancio de la noche en vela.
Pero algo estaba mal.
Lo supo antes de abrir los ojos. Lo sintió en el aire. En el silencio pesado de la casa.
Se incorporó de golpe. Miró la mesita de noche.
El cajón estaba entreabierto.
Olivia lo abrió de par en par.
El sobre seguía ahí.
—Todavía estás a tiempo —susurró—. Ábrelo ah