Capítulo 45. La piel de la presa.
Lidia soltó un grito ahogado.
—¡Mi teléfono! ¿Por qué hiciste eso?
—Porque no necesitamos distracciones, preciosa. —Andrés regresó hacia ella. La agarró por la cintura y la pegó a su cuerpo. Su agarre era de hierro—. Ahora solo somos tú y yo. Y cuando el escándalo estalle, Liam Cross va a tener que venir de rodillas a rogarme.
Lidia no entendió la última parte. Estaba demasiado distraída por los besos que Andrés empezó a darle en el cuello. Se estremeció.
No supo si era de miedo o de emoción.