Capítulo 31. La verdad ante sus ojos.
El grito de Lucas retumbó en las paredes de hormigón, haciendo vibrar hasta el último barrote de la celda. Liam se giró, furioso, con los ojos inyectados en sangre y la paciencia agotada.
—¡Vete tú también, Lucas! —bramó, dando un paso amenazante hacia la reja—. ¡Lárgate antes de que te haga sacar a patadas!
—¡No me voy a ir a ningún lado hasta que veas esto! Y espero que después no encuentres dónde meterte por imbécil —bramó Lucas, ignorando la amenaza.
Lucas corrió hacia la celda como si le f