Capítulo 32. Duelo de titanes.
Olivia, después de la visita a Liam, se fue a su casa. Su padre no le dijo nada, tampoco la cuestionó. Pasó la noche molesta, dando vueltas en la cama de un lado a otro.
Se levantó en la mañana y se puso a limpiar la casa. Aun con el enojo a flor de piel.
No estaba barriendo el porche. Estaba intentando arrancarle la piel al cemento con la escoba.
La furia le corría por las venas como gasolina. Cada movimiento de sus brazos era un golpe imaginario a la cara de Liam Cross.
¡Zas!
—Por imbécil.
¡