Capítulo 138. El cierre del círculo.
Lidia cerró la puerta de cristal. El clic metálico resonó en la oficina del piso cincuenta.
Avanzó tres pasos. Sus botas de cuero negro no hicieron ruido sobre la alfombra gruesa. Se detuvo frente al escritorio de caoba de su hermana Olivia.
Claritza se sentó en el sofá de cuero negro a la derecha y se puso a ver su celular. No levantó la vista aunque escuchaba todo.
Olivia dejó su pluma fuente sobre la mesa. Entrelazó los dedos. Miró a su hermana menor.
—Quiero el puesto de archivo en el sótan