Capítulo 139. Fricción y sal.
El sol quemaba la arena blanca.
El agua turquesa del océano Índico golpeaba la orilla con fuerza.
Claritza no miraba el paisaje de las Maldivas. No usaba bikini. Llevaba pantalones cortos negros y un top deportivo negro muy ajustado.
El sudor le bajaba por el cuello.
Estaba en la terraza de madera de la villa privada. Sus manos agarraban una barra de metal anclada a la pared de concreto.
Subía y bajaba el peso de su propio cuerpo. Dominadas estrictas.
Sus músculos de la espalda se tensaban. Cer