Capítulo 136. Dueña de su destino.
Lidia se detuvo frente al ventanal de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.
El cristal templado la separaba del mundo de las máquinas. Su mano izquierda se apoyó en el vidrio. Dejó una marca de sudor frío. Le temblaban las piernas por el esfuerzo de caminar desde su habitación, pero no se permitió caer.
Lucas y Liam estaban parados unos metros atrás. Discutían en voz baja con un médico finlandés.
—Es un suicidio médico —insistió el doctor. Tenía el rostro desencajado—. La niña pesa ochoc