Mundo ficciónIniciar sesiónLa carta llegó con el correo de la tarde, entre una factura del carbonero y una nota del sastre que Adrian llevaba semanas ignorando.
No había nada en el exterior que justificara la incomodidad inmediata que produjo en Clara cuando la tomó de la bandeja de plata que Hobbes dejó sobre el escritorio de la biblioteca. El sobre era grueso, de papel de buena calidad, con el nombre Clara Morel escrito en una caligrafía que no era la del Conde D'Armont&mdash







