Mundo ficciónIniciar sesiónEl despacho de Whitmore olía a papel antiguo y decisiones que cambiarían el curso de vidas enteras. Clara observó al hombre sentado frente a ella—Marcus Delacroix, cuarenta y dos años, traje gris impecable que no lograba ocultar la tensión en sus hombros—y sintió cómo su estómago se retorcía con una mezcla de repulsión y pragmatismo que la hacía sentir sucia por dentro.
Tres semanas, pensó m







