Mundo ficciónIniciar sesiónEl salón privado de la mansión Delacroix olía a cuero antiguo y decisiones que habían esperado tres años para ser confrontadas. Clara observó a su padre cruzar el umbral como si todavía tuviera derecho a entrar en cualquier espacio que ella ocupara—esa arrogancia aristocrática que había perfeccionado durante seis décadas de privilegio sin consecuencias.
El Conde D'Armont había envejecido. Las líne







