Mundo ficciónIniciar sesiónLa mansión Delacroix había visto muchas cosas en sus ciento cincuenta años de existencia. Había presenciado nacimientos y muertes, traiciones y reconciliaciones, amor y odio en sus formas más puras y perversas. Pero nada, absolutamente nada, se comparaba con la satisfacción que sentía al cruzar su umbral de mármol este mediodía gris de noviembre.
Hermosa, pensé mientras mis zapatos italianos resonaban contra el suelo







