La mansión Delacroix resplandecía como nunca aquella noche. Cientos de velas iluminaban el gran salón de baile, transformándolo en un espejismo dorado donde los cristales de las arañas multiplicaban la luz hasta crear la ilusión de un cielo estrellado. El Baile de Invierno era, sin duda, el evento más esperado de la temporada, y la aristocracia de toda la región había acudido ataviada con sus mejores galas.
Clara contemplaba el espectáculo desde un rincón discreto, sintiendo que su sencillo vest