La noche había caído sobre Roma, y la ciudad parecía respirar con un aire cargado de tensión. Luca, sentado en su despacho, revisaba los informes de sus hombres. El conflicto con la banda rival estaba alcanzando su punto de ebullición, y cada decisión que tomaba era una apuesta para mantener el control de su territorio y, más importante aún, proteger a Bianca.
Marco entró en la habitación con el ceño fruncido, llevando una carpeta en la mano.
—Tenemos confirmación de que están preparando un ata