Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl restaurante de Antonio era un pequeño rincón en las afueras del pueblo, un lugar sencillo que no llamaba demasiado la atención. La fachada estaba decorada con macetas llenas de flores frescas y un letrero de madera tallado que decía "La Vita". El olor a pan recién horneado y especias flotaba en el aire, ofreciendo una falsa sensación de calma.
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