39. Te drogaron
Livia abrió los ojos y parpadeó varias veces, tratando de acostumbrarse a la claridad que se filtraba por las ventanas. La cabeza le dolía y su cuerpo se sentía ligeramente pesado, como si algo le hubiera pasado por encima.
La humedad entre sus piernas, la tensión en sus pechos era incómoda y el ligero calor que la embargaba le hicieron que recordara de golpe lo sucedido.
Las imágenes de la discoteca vinieron como pequeños flashes a su cabeza. Bastian y Kala, la pista de baile,