40. Solo suposiciones
El consultorio del médico olía a desinfectante y café recién hecho. La mezcla de los aromas aumentó el malestar estomacal de Livia. Ella se sentó en la silla, con las manos entrelazadas sobre su regazo. Sus dedos estaban fríos y sentía la garganta áspera. No sabía si era por el vómito o un efecto secundario de la droga que le pusieron en la bebida.
—El médico no tarda en venir —avisó la enfermera. Livia no respondió, tenía el estómago revuelto y la punzada en la sien no la