38. Me equivoqué
«Jamás aceptaré ser la otra.»
Garrett cerró los ojos con fuerza y cuando los abrió, había una firme decisión en ellos.
—Lo sé, Livia. Y te prometo que no volveré a ponerte en una situación tan delicada y menos que te haga sentir como no deseas. Me equivoqué —aceptó—. Pero viviré para compensarte por este sufrimiento —agregó.
Livia deseó llorar cuando una ráfaga de calor golpeó su cuerpo. El aroma de Garrett no ayudaba, ese olor a perfume fino y caro golpeaba su nariz, haciendo