Cap. 8. Recuperar tu vida
Caroline no podía seguir así. Cada día con Leonardo era una cadena invisible que le apretaba el pecho, una prisión donde la llave nunca estaba en sus manos. Esa noche, durante la cena de caridad en la que, como siempre, representaba impecablemente a la familia Russo, el bullicio de risas, copas y música contrastaba con la tormenta que llevaba dentro. La sala estaba llena de políticos, empresarios y mujeres de sociedad, todos tan elegantes como falsos. Para ella, solo era otra actuación, sonreír