Mundo ficciónIniciar sesiónHabían pasado dos meses desde la firma del divorcio. Dos meses que se habían sentido como una vida nueva. Aquel día Caroline salió de la embajada de su país en Milán con un sobre en la mano. Sentir el aire fresco de la primavera no solo le acarició el rostro sino el alma, porque en sus ojos se reflejaba el alivio y la felicidad.
Al detenerse en las escaleras, abrió el sobre y sostuvo su nuevo pasaporte en sus manos. Lo repasó una vez más, como si quisiera convencerse






