Mundo ficciónIniciar sesiónHabía absoluto silencio en la mansión. Leonardo había salido hacía apenas una hora, y con él, dos de los guardias más atentos. Los pasillos parecían respirar con alivio.
Mariano cruzó la galería con paso firme, como quien solo cumple una rutina. En la esquina se encontró con el guardia más joven y le lanzó una orden con la mirada seria. - “Voy a revisar la biblioteca, nadie entra sin que yo lo diga”, dijo Mariano. E






