Mundo ficciónIniciar sesiónEl salón de beneficencia estaba vestido de luces cálidas, copas burbujeantes y sonrisas calculadas. Las familias de renombre se movían con la naturalidad de quienes creen que todo les pertenece.
Marisol Ortega no necesitaba apellido para destacar. Su piel oscura brillaba bajo los candelabros, el vestido azul profundo realzaba la curva de su cintura, y su porte orgulloso hacía que más de una mirada se desviara hacia ella. Caminaba con la certeza de quien sabe que, aun






