Mundo ficciónIniciar sesiónEl coche avanzaba lentamente por el camino de regreso, con las luces rebotando en las piedras del camino. Caroline iba callada, apretando las manos sobre su falda. Su respiración aún estaba alterada por el susto en la plaza.
Mariano, con una mano en el volante, le buscó la otra y la sujetó con fuerza. - "No voy a preguntarte nada", dijo Mariano al fin, con voz grave, "pero no quiero que creas que estás sola". Caroli






