Mundo ficciónIniciar sesiónMarisol se movía con la firmeza de quien jamás permite que la guíen del todo. Cada giro de su falda azul profundo era un desafío, cada alzada de mentón era una advertencia. Sin embargo, cuando la mano de Francesco se posó en la curva de su espalda, la electricidad fue inevitable.
- "Baila bien para alguien que parece cargar el mundo en los hombros", murmuró él, con voz baja, tan cercana que el roce de su aliento rozó su oído. Marisol sonrió






