Leonidas contempló el rostro de Marisa y sintió ganas de darle su merecido al hombre que sin duda la había hecho sufrir.
-Mis orígenes son griegos aunque nací en Perth. Estudié en Sydney y luego pasé dos años en Nueva York y otros dos en Atenas. Volví a Sydney cuando mi padre y mi abuelo murieron en un accidente de coche.
-No me has mencionado a las mujeres de tu vida -dijo Marisa solemnemente.
Leonidas sonrió.
-Seguro que esperas que diga que ha habido muchas, cuando lo cierto es que son menos