Capítulo XIII

El telón se alzó y, durante los siguientes minutos, Marisa se concentró en la magia de la acción que se desarrollaba en escena y en el canto de los actores.

El descanso llegó demasiado pronto, rompiendo el embrujo.

Angelie se puso en pie.

-¿Salimos a tomar algo?

-Yo no -dijo Marisa , y dedicó a Leonidas una sonrisa-. Pero no te quedes por mí.

-¿Stavros? -dijo Angelie con un matiz de impaciencia que él prefirió ignorar.

-No esperes por nosotros.

Angelie se encogió imperceptiblemente de hombro
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