Capítulo XXX

Sin embargo, el hecho de trasladarse al apartamento de Leonidas suponía toda una declaración. Tómate las cosas con calma, se dijo al sentir cómo se aceleraban los latidos de su corazón. El hecho de que se fuera a vivir con él no significaba que fueran a casarse. Sería libre para irse cuando quisiera.

-¿Necesitas ayuda?

Marisa se volvió con una sonrisa hacia su hermana.

-Ya he terminado. He dejado algunas cosas en el armario y en el tocador.

-Este siempre será tu cuarto -dijo Alice, y Marisa la
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