La tarde fue muy ajetreada. Marisa hizo algunas llamadas, convenció sin dificultad a su hermana para que le echara una mano y pidió salir una hora antes del trabajo.
Alice la estaba esperando cuando llegó al apartamento.
-Tú ve a ducharte -dijo Alice en cuanto entraron-. Yo me ocupo de la mesa y de calentar la comida.
Media hora más tarde, Marisa salió del baño maquillada, peinada y vestida con unos elegantes pantalones negros y una blusa de tirantes de seda.
-Estás guapísima -dijo Alice-. Yo y