-¿OTRA cita con Stavros? -bromeó Stavros cuando Marisa entró en el cuarto de estar unos minutos antes de la hora a la que había quedado en pasar a recogerla Stavros.
Aquella mañana había salido a hacer unas compras en las rebajas, algo que le había servido para distraerse y para poner al día su vestuario.
-No es una cita. Sólo hemos quedado para hablar -replicó con una sonrisa a la vez que besaba a su sobrino en la frente.
-Pues a mí me lo parece.
Marisa frunció el ceño.
-¿Quieres que te lleve