Capítulo XXXIV

La noche que Stavros se quedó a dormir en el apartamento fue todo un éxito. Disfrutó viendo todos los artilugios electrónicos que tenía Stavros, cenó bien y, cuando Marisa le dijo que era hora de acostarse, no protestó.

-¿Sin problemas? -preguntó Leonidas cuando Marisa volvió a sentarse junto a él en el sofá.

-Ninguno.

-Es obvio que tu sobrino te adora.

-Y yo a él -respondió Marisa mientras se recostaba contra Stavros.

El día que descubrió que Leonidas era el hermano de Cris había sido uno de l
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