La noche caía con una frialdad que se filtraba hasta los huesos, envolviendo Crestview en un manto de sombras. El Oblivion Lounge, usualmente vibrante, estaba más tranquilo esa noche, lo que hacía que los movimientos dentro del club fueran más fáciles de notar. Emilia, ocupada sirviendo bebidas y evitando las miradas penetrantes de los clientes más atrevidos, no podía ignorar un murmullo que provenía de una esquina apartada. Su corazón dio un vuelco al reconocer la voz firme y autoritaria de Alexander, acompañada por el tono profundo y cortante de Ivan Petrov.
Tres días habían transcurrido desde su encuentro, en los cuales la pelinegra no se lo encontró de forma directa. Él desapareció de la mansión una hora después esa misma mañana, debido a una llamada telefónica. Ni siquiera la miró, Alexander solo se encaminó a su habitación y ella no se molestó en indagar, buscando refugio en el cuarto que una vez ocupó.
Una vez recuperó energías, salió de allí rumbo a su departamento, rumiando e