Eva
La noche caía sobre la mansión como un manto de terciopelo negro. Desde mi habitación, observaba las sombras alargarse por el suelo mientras la última luz del día se desvanecía en el horizonte. Tres meses. Tres meses habían pasado desde que firmé aquel contrato con tinta carmesí. Tres meses en los que mi vida había cambiado por completo.
Me acerqué al espejo y apenas reconocí a la mujer que me devolvía la mirada. Mis ojos, antes apagados por la desesperación, ahora brillaban con una intensi