Eva
La luz del amanecer se filtraba por las cortinas de la habitación, dibujando patrones dorados sobre las paredes. Permanecí inmóvil, observando cómo Damián dormía a mi lado. Su rostro, normalmente marcado por la tensión y la vigilancia constante, lucía sereno. Casi humano. Pasé mis dedos suavemente por su mejilla, temiendo despertarlo. Necesitaba estos momentos para pensar, para asimilar la verdad que había descubierto la noche anterior.
El grimorio de Lilith había revelado lo que tanto temí